El Colapso de Sherritt en Cuba Abre el Camino a Una Adquisición Estadounidense por Liquidación
Las Sanciones Estadounidenses Colapsan la Operación de Minerales Críticos de Sherritt en Cuba e Inician una Rápida Adquisición por Parte de EE.UU.

Una campaña de presión coordinada por parte de EE.UU. contra Cuba está afectando a la minera canadiense Sherritt International. La empresa es un daño colateral en una operación que, como efecto secundario, reposiciona los intereses estratégicos de EE.UU. en los activos cubanos de níquel y cobalto. Las reservas de níquel y cobalto de Cuba se encuentran entre las más grandes del mundo.
El 1ro de mayo de 2026, la administración Trump emitió una orden ejecutiva que amplió las sanciones contra Cuba, e incluyó la empresa mixta de Sherritt International con el gobierno cubano—General Nickel Company, S.A. “GNC”—para la producción de níquel y cobalto en Moa, en el oriente de Cuba.
El 7 de mayo, Sherritt suspendió formalmente su participación directa en la empresa mixta de Moa. La directora financiera (CFO) de la compañía canadiense, Yasmin Gabriel, y su auditor de larga data, Deloitte, renunciaron poco después. El 15 de mayo, Sherritt incumplió el plazo para reportar sus resultados de primer trimestre (Q1) ante la Comisión de Valores de Ontario (OSC). Para el 19 de mayo, Sherritt ratificaba públicamente su intención de disolver la empresa mixta en Cuba lo más rápido posible, buscando específicamente informar a las autoridades estadounidenses y a otras partes interesadas con el anuncio.

El 20 de mayo, el Fiscal General interino de EE.UU., Todd Blanche, acusó formalmente al líder cubano Raúl Castro por su presunto rol en el derribo de una aeronave civil en el Estrecho de la Florida en 1996. Ese mismo día, Sherritt revirtió su decisión de disolver la empresa mixta y anunció un acuerdo de intenciones no vinculante con Gillon Capital, LLC (Gillon). Esta firma es la oficina familiar (family office) de Ray Washburne, exdirector de la OPIC (Corporación de Inversiones Privadas en el Exterior, 2017-2019) durante el primer mandato de Trump, exmiembro del Consejo Asesor de Inteligencia del presidente Trump, vicepresidente del Comité de la Victoria de Trump en 2016, exasesor del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de EE.UU. y donante prominente del Partido Republicano. Gillon adquiriría una participación mayoritaria del 55% mediante un instrumento privado de opción de compra de acciones (equity warrant), a precio de descuento respecto del precio de cierre (C$0.11) del 15 de mayo.
El 21 de mayo, la OSC emitió una Orden de Cese de Operaciones por Incumplimiento de Reportar (FFTCO) contra Sherritt, bloqueando todas las operaciones comerciales que incluyan acciones de la compañía. Es aquí donde las salidas del auditor Deloitte y de la CFO de Sherritt podrían ofrecer algunas pistas. El gobierno cubano le adeuda a Sherritt 368 millones de dólares en un término de cinco años (2023-2027), pagaderos en especie, con cobalto de la empresa mixta en Moa. Esa cuenta por cobrar permanece en la contabilidad de Sherritt.

Bajo la nueva arquitectura de sanciones de Washington, las preguntas de si esa cuenta por cobrar es recuperable, cómo debe valorarse y si las transacciones para cobrarla constituirían operaciones prohibidas permanecen sin respuesta. Deloitte no puede firmar estados financieros que contengan una cuenta por cobrar de carácter material cuya recuperabilidad y condición jurídica no puede evaluar. Asimismo, un CFO no renuncia en momentos de máxima presión a menos que no pueda respaldar las cifras o que una situación particular le genere un escenario de responsabilidad personal. No es descabellado imaginar una situación en que la junta directiva y la CFO discreparan en cuanto a cómo caracterizar la posición financiera de la compañía en el contexto de la transacción con Gillon y de la reversión de la disolución de la empresa mixta.
El Departamento de Estado y el Tesoro de EE.UU. han confirmado que no objetan en contra de las negociaciones. Sin embargo, la no objeción del gobierno estadounidense al acuerdo con Gillon no constituye una autorización legal para que Sherritt continúe operando en Cuba. Esto difiere sustancialmente de emitir una licencia específica que proteja a Sherritt, a Deloitte o a cualquier directivo frente a las sanciones OFAC. Dicho de otro modo, la no objeción solo aborda si Gillon puede adquirir Sherritt; no aborda si las cuentas por cobrar cubanas son legalmente recuperables, si las transacciones para cobrarlas están autorizadas, o si un auditor que certifique su valor se expone a algún tipo de responsabilidad personal.

En conjunto, el gobierno de EE.UU. ha preaprobado esencialmente una estructura mediante la cual un operador político vinculado a Trump adquiere el control mayoritario de las acciones de Sherritt en Cuba a precio de remate, con el beneplácito del Departamento de Estado y el Tesoro, sin hacer nada al mismo tiempo para resolver la ambigüedad jurídica que está erosionando la gobernanza corporativa de Sherritt. La no objeción parece deliberadamente selectiva: protege únicamente la transacción de Gillon; no protege a nadie que deba certificar la posición financiera actual de la empresa en el proceso de la transacción per se. Si se le hubieran dado garantías a la CFO y a Deloitte, el precio de las acciones de Sherritt podría haberse estabilizado, lo que tal vez hubiera mejorado su posición negociadora frente a Gillon y, a su vez, haberle costado más dinero a Washburne.
Además, la FFTCO crea una paradoja que beneficia considerablemente a Gillon. Gillon no está comprando acciones de Sherritt a través de la Bolsa de Valores de Toronto (TSX). Gillon está recibiendo un instrumento privado de opción de compra de acciones—ejecutable en un plazo de nueve meses a partir del cierre—que le otorga el derecho de adquirir suficientes acciones de nueva emisión para alcanzar el 55% de la propiedad. Por lo tanto, la FFTCO no cancela automáticamente el mecanismo de colocación privada. Cuando se levante la FFTCO que pesa sobre Sherritt y se reanuden las operaciones con sus acciones, el precio de mercado podría ser incluso inferior a C$0.11, teniendo en cuenta los acontecimientos desde el 15 de mayo y el continuo deterioro de la situación en Cuba. Esto significa que Gillon podría renegociar a la baja el precio del ejercicio si el acuerdo se formaliza. Con las operaciones de Sherritt suspendidas, no existe un precio de mercado actualizado, lo que juega a favor de Gillon.

En general, EE.UU. está ejerciendo máxima presión legal y diplomática sobre el gobierno cubano, a la vez que un operador político vinculado a Trump adquiere control de una importante operación de minería y refinación en Occidente a precio de liquidación. Sherritt probablemente sufrirá golpes financieros y de reputación sustanciales, una vez resuelto el asunto. El destino de la operación cubana, no obstante, parece estar firmemente establecido en los planes del gobierno de EE.UU. para fortalecer su seguridad nacional en minerales críticos, como producto secundario de su posición hostil hacia Cuba.
La versión original de este artículo se publicó en Inglés, el 4 de Junio de 2026. Esta traducción al español se ofrece como cortesía al público hispanohablante.
El artículo original “BRIEFING NOTE | Sherritt’s Collapse in Cuba Opens Path for U.S. Distressed Acquisition” se encuentra disponible en Inglés en la página principal. Puede consultarse aquí:
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